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Críticas y Escritos

Entrevista para el periódico Gramma. Estrella Diaz. 2003.

— especial para Granma international
— FOTOS: CORTESIA DEL ARTISTA

Hace más de treinta años José Fuster (Caibarien, 1946) apostó por las artes plásticas y desde entonces nació una fuerte historia de amor en la que la pintura y la cerámica —sin rivalizar entre sí— lo han hecho un ser abierto, ocurrente, ingenioso, apasionado, simple en su complejidad. Así también es su obra.

Mis versos del alma es el título que el artista eligió para una muestra personal inaugurada en la Galería de Arte de Colon, municipio de la provincia cubana de Matanzas, a unos cien kilometres de La Habana.

La exposición consta de óleos, acuarelas y collage e incluye lo último en lo que está incursionando que no es más que la continuación de su propio trabajo. "Escoger Colon es tan importante como cualquier lugar del mundo y estoy muy motivado porque me interesa todo lo que tenga que ver con el entorno y el hombre".

Este julio el artista viaja hacia Estrasburgo, Francia, con una exposición de cerámica (platos y azulejos); mientras que Mis versos del alma podrá apreciarse en octubre en el Centra cubano de Estudios en New York y en la Universidad de Rogers, en New Jersey. En ambas plazas es conocida la obra del artista gracias al documental del realizador estadounidense Mark Sorenson Fuster el Picasso del Caribe, estrenado el pasado año.

Sin duda uno de los grandes méritos de este artista es haber fundado —junto al maestro Alfredo Sosabravo, Julia González y Reynaldo Calvo— la llamada nueva cerámica en Cuba, movimiento que con el paso del tiempo ha sido reconocido. Muchas de las piezas correspondientes a ese período se encuentran hoy en el Museo Nacional de la Cerámica Artística, ubicado en el Castillo de la Real Fuerza, en el Centro Histórico de la Ciudad de La Habana.

Cada artista posee su propia manera de hacer y parece que Fuster no tiene preferencia por ninguna técnica en particular: Todo lo que comienzo lo termino. Cuando concluyo una pieza salto a otra y no me detengo a pensar si es un lienzo o una cerámica. Creo que soy coherente y en todas me expreso de la misma manera".

¿Temas?

"El hombre, la alegría y su derecho a vivir. Siempre he tratado los temas campesinos; del hombre en su relación con la naturaleza, los animales, las vacas, los gallos, los caballos... En mi juventud pase un tiempo en la Sierra Maestra donde fui a alfabetizar. Ese mundo exuberante, maravilloso de las montanas cubanas, me marcó de una manera tremenda".

¿Exceso de color en su pintura?

"No diría exceso de color, lo que sucede es que el trópico es muy esplendido y en nuestro país la gama es diversa. Se ven los colores prácticamente puros; los amarillos los veo intensos, los verdes, también. Lo que hago es plasmarlos y representarlos con imágenes artísticas en las telas, en los lienzos, en los papeles y en la cerámica. El color para los cubanos se manifiesta en casi todas las cosas. A veces hasta en la manera de vestirnos, por eso digo que forma parte de nuestra idiosincrasia".

¿Motivos como creador?

"Utilizo asociaciones simbólicas. Por ejemplo, el gallo equivale a machismo, el Sol significa color... mi gran temática es Cuba, el hombre, los asuntos cotidianos. Una vez refleje las micro-brigadas, ahora a la gente en bicicleta. El tema recurrente en mi obra es muy picassiano, es la alegría de vivir, es el hecho de sobreponerse a todo".

¿Hasta que punto la cerámica ha influido en su pintura y viceversa?

"He sido pintor y ceramista y ceramista y pintor. No siento ninguna discriminación ni creo en lo relativo a arte menor o mayor. Uno trabaja honradamente para la cultura en general".

¿Considera que ha transitado por varias etapas?

"He tenido, como muchos artistas, varios momentos. En la década del sesenta hasta mediados de los ochenta me consagré plenamente a la cerámica. En ese periodo participé como ceramista en muchas cosas importantes; hice obras sociales —por ejemplo en hospitales como el CIMEQ y el Hermanos Ameijeiras—, pero fundamentalmente laboré para hacer de la cerámica una manifestación importante dentro de las artes plásticas. Intenté que no quedara como un arte menospreciado sino como verdadero. En 1987 en la Galería de La Habana se inauguró una muestra titulada La Ciudad y considero que esa exposición marcó un camino. Después ese trabajo lo repetí en otros lugares.

¿Cerámica en Cuba hoy?

"Marcha bien a pesar de la situación económica. Cada día hay más ceramistas y de gran calidad. Eso se puede constatar en los salones que periódicamente organiza el Museo de la Cerámica. Existe una juventud arrolladora cuyas propuestas son muy interesantes tanto por el conocimiento de la técnica como por el concepto".

Continuación

 

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